Antes de tener a mi bebé lo único que me interesaba, aparte
de mi familia y trabajo, era la política. Mi alimento era ver las noticias
todos los días, estar informada de todo y refunfuñar por todo y cambiando el
mundo en mi cabeza sin intentar mover un dedo. Ahora, estoy cada día más
decidida a embarcarme en otra ruta, ya no hablar por hablar, ya no solo pensar
y quemar neuronas por gusto, sino realmente formar parte de algo que lleve un
cambio a este país.
Es cierto que ahora pienso en bañeras y en limpiar pañales o
donde encontrar esas toallitas para limpiar manitas y juguetes que no sean
toxicas; pero también pienso en el futuro y en el cúmulo de cosas que ahora más
que nunca necesito hacer.
Ya no veo noticias tanto como antes, pero siempre me entero
de todo y aunque ya no escriba tanto de política como antes no significa que se
murió mi anterior yo (aunque si cambié). Que quizá de las cosas más
entretenidas y bonitas que he hecho en mi vida es ser madre. Más que leerme
todos los libros posibles, más que saberme de memoria todos los funcionarios
públicos para criticarlos de vez en cuando, más que tener comentarios en el
blog (ji ji), más que todo mi pasado; esta es la tarea más interesante que he
tenido. Y ¿Qué tal si quiero dedicarme a hacer cosas para mi hija? ¿Y qué tal
si dentro de esas cosas que quiero hacer para
mi hija esta lo mismo de siempre, pero con otro objetivo?
Tengo muchas ideas en mi cabeza, las comentaré después.
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